Furtivos

Semana de aniversario

Por: Bernardo

El reencuentro sucedió sin esperarlo… llegaste luciendo una figura hermosa, una mirada tierna y una sencillez indescriptible; los jeans y la playera, mostraban lo bien conservada que estabas, el cabello sobre el hombro y los toques de luz en el rostro acrecentaban tu belleza, la música enmarcaba la entrada triunfante de una reina, el andar generó mi suspiro más profundo. Pero ya no era nuestro tiempo, la fortuna de unir las almas y los cuerpos había concluido.

Caminabas de su brazo y yo sostenía una mano; te notabas feliz, yo estaba ansioso. Me miraste, detuve mis ojos en la profundidad de los tuyos, sonreímos y nos avergonzamos, pues sabíamos que alguna vez nuestros corazones latieron en el mismo sentido y en un mismo compás, con el mismo ritmo; pudimos entrar en los anales de la felicidad, ser uno solo, ser para el otro sin perder la individualidad… no supimos esperar, pensamos que ya nunca más.

En cuanto nuestras miradas se cruzaron, sabíamos que ya era tarde: tú con él y yo con ella. Pusiste tus ojos en mí, te observaba, supimos que el tiempo no perdona, citamos muchas cosas con un simple “Hola”, y de manera hipócrita un “¿Cómo te ha ido?“. Hubiéramos sido tú y yo… solo nos quedó extrañarnos, soñarnos sin tenernos, solo inventarnos.

Muchas veces revisé nuestro cuaderno de notas, te materialicé con las letras, miré los garabatos en busca de cualquier indicio de dónde encontrarte. Pisé las calles que andábamos, caminé sobre los adoquines y la lluvia mojó mis zapatos, solo para no encontrarte.

Confundimos entonces los sentires con miedo, por desilusión, inventando historias de enamorados, aceptando compañía de ocasión, sabiendo que el amor real ya existía, como tontos, como idiotas, eligiendo al azar y no de corazón. Mi enojo no esta puesto en él, tampoco en ti; creo que es con el tiempo, con no saber esperar, con mi falta de atención, con mi inmadurez, con mi desesperación, con tu silencio, con la falta de un motivo tuyo, porque cuando volviste, ya no era nuestro tiempo.

Quiero huir, quiero esconderme, no tener recuerdos, dejarlo como un sueño, como un pudo ser… no quiero verte, no deseo saber que existes, pensar que fuiste una obra de mi mente y mis anhelos. Pero tengo ganas de abrazarte, de fundirme en un primer beso, de arrancarte la ropa y amanecer rozando tu espalda. Quiero vivir en tu corazón, saber que me piensas igual que yo. Quiero mirarte a los ojos y descubrirme en su interior, salir por tu sonrisa, escuchar un “Buenos días, amor”, que no me dejes levantar y me vuelvas a besar.

Escucho a la gente citar otras vidas, hablar de historias de amor, de relaciones llenas de pasión, de familias hechas, de hijos, de hogares, de recuerdos y de viajes. Pero en ésta solo hay muerte, añoranzas de cosas que nunca pasaron, de momentos que no se vivieron y de sueños que no concretaron; no puedo tocarte, mucho menos besarte. Aún estoy vivo, aún estás a mi alcance, aún queremos darnos el uno con el otro. No quiero acercarme, porque si lo hago, nos dañaré a ambos, dañaré los recuerdos, los dañaré a ellos… se romperán mil corazones.

Solo quiero fugarme, abrazarte en la eternidad, ser contigo la historia de amor que siempre debió ser, y no la remembranza amarga de un reencuentro en la lejanía, que solo nuestros ojos describen en cobardía.

Un comentario en “Furtivos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s